24 de septiembre de 2013

Relato de la experiencia pedagógica

En el módulo Formación General I del postítulo Especialización en Educación y TIC debimos presentar el  relato de una experiencia pedagógica. Elegí narrar el trabajo realizado en el ciclo lectivo 2012, con estudiantes de formación docente de los profesorados de Educación Especial y Educación Tecnológica: Debate sobre La Educación Prohibida.


Las ventanas de la escuela

“Necesitamos construir ventanas bien bajas en nuestras escuelas, no solo para ver qué pasa en el mundo, también para que el mundo vea qué pasa en la escuela"

Vera Rexach

 

Esta frase de Vera Rexach, compartida en una presentación de un grupo de compañeros del Postítulo Especialización en Educación y TIC, en el módulo Formación General I,  me hizo pensar que, en la actualidad, es necesario abrirnos y estar atentos a las transformaciones sociales, culturales, tecnológicas que estamos viviendo y que no queden por fuera de las escuelas. Al mismo tiempo, usando las metáforas de “aulas sin muros” o aulas expandidas, intentar vencer los límites espacio-temporales y planificar actividades significativas aprovechando las potencialidades de las TIC. Hay factores (en lo particular, las falencias técnicas) que pueden llegar a desalentarnos, pero si estamos en este camino es porque hemos asumido de compromiso de, juntos, propiciar los cambios que favorezcan que nuestros estudiantes puedan adquirir las competencias que se requieren para este siglo XXI. 


Ventanas a la altura del mundo. Por Vera Rexach. Colección educ.ar│Entrevistas para enseñar y aprender│CD 30 http://coleccion.educ.ar/coleccion/CD30/contenido/marco_teorico_ventanas.html

Machi Alonso. Escuelas y aulas expandidas: enseñar y aprender en contextos de realidad. En http://es.slideshare.net/educaredar/escuelas-y-aulas-expandidas-ensear-y-aprender-en-contextos-de-realidad

Aulas sin muros. Un estudio sobre las prácticas educativas mediadas por tecnologías en un entorno virtual de aprendizaje. En  http://es.slideshare.net/juanito61/aulas-sin-muros-un-estudio-sobre-las-pr

10 de septiembre de 2013

Cristóbal Cobo: “La educación formal debe incentivar prácticas de educación no formal”

El especialista, quien disertó sobre “Cultura digital y aprendizaje permanente”, enfatizó en la necesidad de buscar nuevas maneras de evaluar los aprendizajes que surgen desde el uso de las tecnologías y aseguró que “la concepción cortoplacista sostiene que las máquinas van a generar grandes cambios; yo creo que la mirada más compleja habrá de concebir que la transformación tiene que ir acompañada de otros desplazamientos”. 
En las Jornadas Internacionales en torno de la enseñanza en la Educación Superior, realizadas en la Universidad Nacional de Villa María, docentes, investigadores y especialistas abordaron distintos ejes temáticos en búsqueda de propuestas a las problemáticas que plantea la asociación entre la educación y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en las aulas. Así, las Jornadas propusieron un “diálogo abierto entre la didáctica general y las didácticas específicas”.

En ese contexto, y para interpretar la vinculación entre enseñanza y tecnologías, Argentina Investiga entrevistó a Juan Cristóbal Cobo Romaní, quien reflexionó sobre la cultura digital y la actualización permanente del conocimiento. “No se trata de tener el dispositivo de punta, sino de propiciar una innovación tecnosocial más articulada y a largo plazo”, evaluó el investigador chileno.

-¿Desde qué lugar pueden abordarse las tecnologías?

-La esencia de la tecnología está en la renovación permanente y eso nos pone en conflicto, porque las personas no evolucionamos a la velocidad en que lo hacen las tecnologías. Entonces, más que hablar de nuevas tecnologías podemos hablar de distintas taxonomías, como tecnologías para la información, tecnologías para el aprendizaje o tecnologías para el empoderamiento, y más.

-Junto a la renovación se genera un cúmulo de información. ¿Estamos preparados para recibirlo y procesarlo?

-Lo que nos pasa es que tenemos que tener múltiples habilidades y conocimientos para el contexto en el que trabajamos. Esta pregunta puede responderse según los usos que se hagan de la información. Generalmente, la respuesta corta es según las generaciones: si eres joven estás adentro, si eres viejo estás fuera. Yo creo que esa diferenciación es errónea, puesto que las personas mayores, aunque no tengan demasiado manejo de los dispositivos, tienen otras habilidades respecto de la discriminación de la información que aquellos que son más jóvenes y pueden tener muchas habilidades del codo al dedo.

-No está planteando la diferenciación entre nativos e inmigrantes digitales…
 
-No; ése es un concepto espantoso, un eufemismo que no ha hecho otra cosa que echarles la culpa a los viejos por ser viejos. La idea de que los niños que tienen acceso a la tecnología van a ser más listos es una taxonomía que está muy asentada pero no tiene demasiado asidero.


-¿Cómo se puede acompañar al niño en la utilización de las tecnologías?

-Hay que tener enormes dosis de creatividad respecto de cómo se usa la tecnología. Desde la educación formal hay que incentivar muchas prácticas de educación no formal; hay que buscar nuevas maneras de evaluar los aprendizajes que surgen desde el uso de las tecnologías, porque no necesariamente el uso de la notebook se va a convertir en mejores competencias para las matemáticas, por ejemplo. Hay que ser creativos en cómo combinar disciplinas del conocimiento, en cómo hacer que los chicos puedan tener pequeños emprendimientos. En fin, hay dimensiones que nos ponen en aprietos porque no tenemos un referente y la mirada cortoplacista es que las máquinas van a generar grandes cambios. Yo creo que la mirada más compleja habrá de concebir que la transformación tiene que ir acompañada de otros desplazamientos para que realmente se generen modificaciones sustantivas.

-¿Qué cambios tendría que implementar la universidad?

-Uno de los grandes cambios, más que en infraestructura, tiene que ver con la cultura digital. Eso es decir que el conocimiento tiene que ser abierto y los saberes deben estar en proceso de actualización permanente. Esto es complicado porque, por lo general, los profesores se convierten en expertos de un área y no están acostumbrados a que se los cuestione, y el cuestionamiento hace que se diversifique y que uno se enriquezca en el proceso.

-¿De alguna manera la cultura 2.0?

-En la cultura del 2.0 los no expertos también tienen voz. Antes, un disco era bueno porque los críticos lo calificaban; hoy lo es porque tiene más descargas en Youtube. Wikipedia está escrito por colectivos y la construcción distributiva genera valor agregado. El 2.0 dice: “Junto al discurso del experto, el colectivo tiene mucho que decir”.

-¿Cómo ves el proceso en América latina?

-Nuestro desfase es en cuanto a aparatos o dispositivos, pero tenemos un tejido social de comunidad de aprendizajes mucho más rico que otras zonas del mundo. El tema está en cómo aprovechar eso. No se trata de tener el dispositivo de punta, sino tener una innovación tecnosocial más articulada, y eso es a largo plazo.

-¿Qué rol tiene la escuela en esa innovación?

-La escuela tiene que ser más abierta, un espacio donde entren otros actores y también donde salgan los alumnos. Hoy generan mucho valor estudiantes que tuvieron proceso de formación fuera del aula y eso implica un enorme desafío. En los procesos de desarrollo de competencias, utilizando tecnologías, el componente social marca la diferencia. ¿Qué está pasando en la casa? ¿Qué otros aprendizajes pasan allí que pueden ser interesantes para tomar desde la escuela? Ahí aparece el componente social, el intercambio entre pares, espacios de exploración con mayor profundidad, y eso no tiene que ver con contextos ciento por ciento conectados. En ese sentido el espacio off-line es enormemente rico y veo con alguna preocupación que las generaciones más jóvenes son muy intensivas en cuanto al consumo, hay que cuidar eso y hacer un uso más racional y estratégico que podría llamarse ‘madurez digital’.

-¿Cuál es su opinión acerca de las redes sociales?

-No hay referentes de cómo han crecido y en eso Facebook es impresionante, pero no me parece demasiado relevante y lo creo peligroso. Twitter es distinto, en esta época de sobreinformación ofrece pequeñas dosis y tiene un potencial más atractivo, depende de cómo se use. Lo que pasa con Facebook es lo que pasó con el primer Ford, el Ford T negro. Henry Ford decía: “Usted puede tener el auto del modelo y del color que quiera siempre y cuando sea Ford, T y negro”. Creo que vamos a transitar a redes más multimedia, más flexibles, más respetuosas de la privacidad. Hoy no es así, y los públicos no son conscientes de que lo que se vende hoy en el mercado son los datos y no la publicidad. Vamos a transitar a redes más amigables cuando exista una ciudadanía digital más avezada que la actual que es un tanto pasiva aún. 
Fuente artículo original│Argentina investiga. Divulgación y Noticias universitarias. Universidad Nacional de Villa María. Instituto de Ciencias Humanas. 09 de setiembre de 2013. Disponible en  el siguiente ENLACE.
 Vía│ Karina Crespo

9 de septiembre de 2013

Lo cultural en la educación con tecnología. Por Cristóbal Suárez Guerrero

Existen muchas formas de traspasar la línea para entender el impacto de la tecnología en la educación. Una de ellas es dejar de centrarse en el resplandor que despiden todos y cada uno de los innumerables artefactos que a diario nos sorprenden, e ir al encuentro de una reflexión sobre el componente simbólico que entraña el uso de cualquier sistema de acción tecnológico en la humanidad, su dimensión cultural. 
Captar la cultura digital abre otros filtros de reflexión educativa que pueden ampliar la evaluación instrumental del artefacto, a veces, el punto medular del debate en la relación educación y TIC. No se trata sólo encontrar tecnología en la cultura, visible en muchos informes, sino más bien comprender lo cultural del desarrollo digital que experimenta la sociedad, su impacto en nuestras formas de aprender, en las dinámicas educativas y en los modelos organizacionales escolares. 
Desde una dimensión cultural, la búsqueda ya no se centra en encontrar el artefacto ideal, sino más bien en entender las formas de actuar, pensar y sentir que despiertan sus usos en la educación. Se trata de ir desde las anécdotas instrumentales o las tentaciones tecnocéntricas hacia la búsqueda de constantes culturales en el proceso de apropiación educativa de las TIC, puestas de manifiesto en algunos trabajos (1 y 2) que ofrecen evidencias de la relación educación y cultura digital.

Pero la dimensión cultural del uso de la tecnología no es visible a simple vista. Una de las principales razones de esta ceguera es que estamos alojados, dentro, de ese mundo de acción y representación digital. Por ello, ver más allá de la acción instrumental en la educación y optar por los matices que ofrece el sesgo cultural puede romper la disyunción que cifra el debate entre apologéticos o apocalípticos de la tecnología en la educación o, incluso, entre aquellos que buscan argumentos en favor de la digitalización de lo escolar o, en la otra orilla, los que buscan escolarizar lo digital. La escala de grises que añade la estimación cultural ofrece ángulos más fecundos, complejos y dispares que nos sacuden de la tentación de evaluar el artefacto como una entidad indemne.

La mirada cultural de la apropiación de la tecnología en la educación nos permite, por tanto, reconocer visiones, narrativas, rutinas, valores y usos que difícilmente se notan cuando nos centramos en atender sólo a las prestaciones que ofrece la tecnología vista como artefacto. Un extremo de esta fijación instrumental es la manida forma de entender –en muchos sectores de la sociedad- la innovación como sinónimo de presencia tecnológica, especialmente de internet. Sin duda internet nos permite tomar ventaja de muchas formas de acción y representación social del aprendizaje en el campo educativo, pero reconocerlas como el arquetipo de la innovación educativa, es ver sólo la “caja de herramientas” sin tomar los valores y los conocimientos desde donde se asume y contextualiza su uso. Esto es, ver la cultura en los artefactos permite tomar en cuenta las otras cuerdas de las que pende la acción educativa.




Sin ánimo de ser exhaustivo, sino más bien ilustrativo, se pueden citar algunos ejemplos de esta visión cultural del uso educativo de la tecnología. Por ejemplo, reconocer que aunque las herramientas digitales ofrezcan fórmulas definidas de acción, las lecturas sobre estos usos no son –ni deben- ser uniformes, lineales o exentos de contradicción; reconocer que si internet ya supone una forma particular de organización del conocimiento en red, aprender en este marco no implica una forma neutral de representación; entender que si bien es cierto que internet puede despertar reflexiones sobre la conectividad, lo sustancial en la educación es preguntarse por la importancia y el rol de “el otro” en los procesos formativos; visualizar que si en internet se construyen flujos de comunicación en distintos sentidos e intensidades y a través de distintos lenguajes e interfaces, en realidad se está hablando de otras condiciones de aprendizaje que rompen la simetría y dinámica representacional del aula; entender que internet no es sólo un material didáctico que forma parte del mobiliario educativo, sino que configura un auténtico entorno educativo que da cabida y sentido al aprendizaje del sujeto. En general, las disrupciones educativas en internet, al no ser sólo disrupciones tecnológicas, exigen lecturas educativas más amplias, e interdisciplinarias, que rescaten el valor del impacto cultural como un sesgo necesario.

Por ello, más que soluciones tecnológicas per se, caracterizadas únicamente por la prestación tecnológica, la educación requiere de percepciones que estimen la dimensión cultural del cambio educativo con tecnología. Para cruzar esa línea representacional que supone ir más allá del encanto y el carácter instrumental del artefacto, hace falta ensayar otras interrogantes que la mirada cultural de la tecnología puede ofrecer a la educación.

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Fuente artículo original│El País. Blogs Sociedad. Traspasando la línea. Autor: Albert Sangrà. 09 de setiembre de 2013. Por autor invitado: Cristóbal Suárez Guerrero

Cristóbal Suárez Guerrero es profesor de la Universitat de València. Aunque nacido en Perú, buena parte de su desarrollo profesional lo ha llevado a cabo en nuestro país, doctorándose en Educación en la Universidad de Salamanca. Bloguero impenintente, ha publicado también libros muy interesantes, especialmente en el ámbito del aprendizaje cooperativo.

Disponible en http://blogs.elpais.com/traspasando-la-linea/2013/09/lo-cultural-en-la-educaci%C3%B3n-con-tecnolog%C3%ADa.html

6 de septiembre de 2013

No caer en la distracción

¿Cómo concentrarse en la era de la distracción? Crear hábitos que favorezcan un mejor aprovechamiento del tiempo y una eficaz gestión de las tareas que debemos realizar parece ser uno de los desafíos a asumir en la actualidad, tanto para estudiantes como para quienes, por nuestra actividad, debemos pasar  conectados varias horas al día.
Comparto este mapa mental en español traducido del inglés. Y para no distraerlos, relato brevemente al final del post cómo llego a él. 

Traducción al español por sonopuntura.com





Versión original de © Learning Fundamentals (www.learningfundamentals.com.au)


5 de septiembre de 2013

Yo tb tq

Comunicación (según la RAE) "Trato, correspondencia entre dos o más personas".

Yo tb tq es un cortometraje realizado para el Primer Festival de Cortos Express 'SOHO Málaga FASTival'.

Autor: Dani Montes. © Todos los Derechos Reservados




Vía Carmen González @flosflorum

4 de septiembre de 2013

Gabriel Brener: Inclusión democrática en la escuela

Compartimos un párrafo de la entrevista al Subsecretario de Equidad y Calidad Educativa, Lic. Gabriel Brener. Habló con El Monitor sobre los desafíos de construir una escuela democrática en el mundo contemporáneo: "Inclusión democrática en la escuela: hacer lugar y ser parte".
Recomendamos, asimismo, el corto ficción basado en un hecho real: Violeta.





Violeta from Unidad de Produccion Audiovisual on Vimeo.


Entrevista completa│http://elmonitor.educ.ar/secciones/dossier/inclusion-democratica/

1 de septiembre de 2013

¿Incontinencia verbal, yo? Por Karelia Vázquez


Cualquiera puede irse de lengua en Facebook. Hablar más de la cuenta de la vida de otros, pero lo normal es que lo haga de la suya propia. Que cuente sus problemas de tránsito intestinal o los de su niño, la épica doméstica para poner la funda del edredón, que publique un mensaje trasnochado de su ex o la foto de las cuatro botellas de vino vacías que yacen sobre la mesa de su cocina.

Antropólogos, sociólogos y psicólogos no acaban de entender por qué somos más indiscretos que nunca en el escaparate global, y tejen abundantes teorías al respecto. Y como siempre queda muy elegante citar a algún filósofo o académico para explicar nuestras conductas asilvestradas en Internet, aquí van algunas de las más recientes:

Teoría Nº 1

Sherry Turkle, profesora del MIT y autora del best seller Alone Together cree que "estamos perdiendo el saludable sentido de la compartimentación de la información". Ese que nos enseñaba que no podíamos decir las mismas cosas en todos los sitios, que cada público requería unos códigos y un lenguaje y que no se hablaba igual con todos, ni se contaba lo mismo a todo el mundo. Esta pérdida del pudor para hablar de nuestras miserias la explicaron el año pasado unos investigadores de la Universidad de Harvard con su hallazgo de que "compartir nuestros pensamientos y sentimientos íntimos activa el sistema de recompensa neuroquímico del cerebro, en una medida mayor que contar las actitudes de otras personas".

Teoría Nº 2

Elizabeth Bernstein, socióloga y columnista del Wall Street Journal piensa que la pérdida de aprecio por nuestra privacidad no podría explicarse solamente por la proliferacion de reality shows en todas las televisiones del mundo, sino también porque hablar de nosotros mismos es un modo de controlar la ansiedad. Este esfuerzo se conoce como autorregulación y funciona, según la socióloga, de esta manera: Cuando estamos hablando con alguien consumimos mucha energía en intentar lograr dejar una buena impresión en el otro. "Tratamos de parecer más inteligentes e interesantes pero ese esfuerzo supone que el cerebro pierda capacidad para filtrar el tipo de información que vamos soltando y a quién".

Teoría Nº 3

Para el profesor Russel W. Belk, de la Escuela de Negocios de la York University en Toronto y autor del trabajo El yo extendido en el mundo digital, nuestra presencia y comportamiento en redes sociales como Pinterest, Instagram y Youtube están creando una idea más compleja de quiénes somos. "Estamos construyendo nuestra identidad de un modo que nunca antes habíamos probado". "Cuando publicamos algo sobre nosotros no tenemos a nadie enfrente para que nos responda, esto nos hace ser más desinhibidos. "Nos sentimos casi invisibles cuando escribimos un comentario que irónicamente podrá ser visto potencialmente por mucha gente".

El profesor Belk cree que las prácticas del confesionario católico o del diván del psicoanálisis han migrado a Internet. Por su parte, las redes sociales con sus continuas preguntas "¿Qué está pasando?" "¿Qué estás pensando?" etc. no hacen más que incitarnos a que contemos cada vez más detalles sobre nuestra vida. La reacción de amigos, familiares y desconocidos nos critican o nos validan en nuestras posturas, y terminan por apuntalar nuestra identidad. Pero eso no es nada nuevo, en el mundo real la identidad se construye entre todos, entre uno mismo, los amigos y los enemigos.

Teoría Nº 4

Según este experto, otro ingrediente del exhibicionismo online es la tensión entre la privacidad y la posibilidad de ser famoso o popular. Dos conceptos que en estos tiempos parecen excluyentes. Para mucha gente el anhelo de ser popular es de lejos mucho más fuerte que el de ser respetado. Un estudio de 2010 que examinó la imagen que se construían en Facebook un grupo de estudiantes verificó que no estaban preocupados porque personas desconocidas pudieran ver sus perfiles, lo único que querían era que todo el mundo pensara que tenían una personalidad "cool".

La línea que separa lo privado de lo público se está desintegrando. Y el objetivo es ser populares. Y sucede a cualquier edad. "Queremos ser interesantes, queremos que se nos recuerde, que la gente nos siga, pero antes tenemos que llamar su atención. Y ya hemos aprendido de los realities que caer lo más bajo posible es el modo más fácil y eficiente para que la mayoría de la gente repare en nuestra existencia", dice el profesor Belk.

Posdata 

Un último detalle, los investigadores señalan que a las personas que comparten poco o nada de su vida en las redes sociales no se las considera discretas, prudentes o sensatas. Son simplemente, aburridas.

Artículo publicado en El País. Blog Antigurú. Autora: Karelia Vázquez│28 de agosto de 2013.

Relacionado│Sherry Turkle: ¿Conectados pero solos?  http://carraud.blogspot.com.ar/2012/06/sherry-turkle-conectados-pero-solos.html
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